Mirada Atenta
La ignorancia debida
“Un gobierno latinoamericano puede lanzar a su maquinaria diplomática al rescate de un militar acusado de torturador o genocida, que de pronto es atrapado en una visita cándida a Europa, o fletar un avión para regresarlo a su patria, pero no hace absolutamente nada para repatriar (y emplear) a miles de sus científicos exiliados en el Primer Mundo. Por supuesto, esto se debe al simple hecho de que esos gobiernos saben muy bien para qué sirven los torturadores y los genocidas, y tienen un papel social para ellos, pero no tienen la menor idea de qué es un científico, ni cómo ensamblarlo a los engranajes de su sociedad. Estos países pueden tener a lo sumo un poco de investigación como tienen tigres de Bengala en su zoológico, pero de ninguna manera tienen ciencia.”Marcelino Cereijido es Doctor en Medicina (Universidad de Buenos Aires) y profesor de Fisiología Celular y Molecular del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados de México. Ha publicado cientos de artículos y una docena de libros, tanto especializados en esos temas como de ensayo y divulgación sobre los desequilibrios, el tiempo, la muerte y la relación ciencia-sociedad.Laura Reinking estudió literatura en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Se especializa en difusión de asuntos empresariales y publica regularmente artículos sobre comunicaciones, particularmente del impacto que sus cambiantes tecnologías tienen en el ciudadano.
Artículos de Prensa
La Nación, Ciencia/Salud, 17 de diciembre de 2003: “Un resbalón no es caída”, por Nora Bär.
Clarín, Opinión, 27 de abril de 2003: “Este país progresa cuando el oscurantismo se descuida”, por Fabián Bosoer.
Pagina 12, Futuro Sábado, 11 de Diciembre de 2004 , Por Federico Kukso
Clarín, Edición Domingo 01.06.2003 » Zona », “Los defensores de la ciencia”
“A Latin American government may fling their whole diplomatic machinery to the rescue of a member of the military accused of torture or genocide –who is unexpectedly arrested during a naive visit to Europe–, or send an airplane to take him back home, but does absolutely nothing to repatriate (and employ) thousands of scientists exiled in the First World. Of course, this is explained by the simple fact that those governments perfectly know what torturers and murderers are for, and have a social role for them, while they are clueless about what a scientist is or how to connect him to the gears of his society. These countries may at the most have a little scientific research just like they have Bengal tigers in their zoos, but by no means they have science.”

redes sociales
Google Books