Psicoanálisis: cambios y permanencias

cargar imagen psicoanalisis-cambios-y-permanencias.jpg a carpeta /images/tapas

El psicoanálisis no está muerto, como muchos agoreros afirman. Muy por el contrario, goza de buena salud en tanto sigue produciendo discusiones, explicaciones y ayuda en los pacientes que nos convocan. En verdad, sólo está muerto para aquellos colegas que suponen un psicoanálisis congelado, no dinámico, alejado del contexto de su práctica y ajeno a los cambios que la contemporaneidad provoca en la producción de la subjetividad.

Ya pasó el tiempo tranquilo en que el simple hecho de pertenecer a una institución y tener un diván nos colocaba en posición de psicoanalistas con un gran porcentaje de pacientes cuasi-cautivos. Ser terapeutas hoy no nos ubica, dentro del imaginario social, en el lugar de prestigio y poder del que todo lo conoce. Hemos dejado de ser “especiales”.

Si evitamos el encierro solipsista que nos hace creer que somos portadores de “la verdad”, deberemos aceptar que no existe ninguna perspectiva que contenga todas las respuestas. Esta postura nos llevará a tolerar la incertidumbre y nos empujará a indagar constantemente sobre lo que hacemos. Tendremos que practicar este ejercicio con honestidad intelectual, aun si nos enfrenta con las más tremendas contradicciones. Tengamos paciencia, porque de la contradicción saldrá algún resultado, aunque muchas veces nos sorprenda.

Artículos de Prensa

Página 12, Psicología, 4 de septiembre de 2003: “Por tres días nos amamos sin saber nuestros nombres” por Hugo R. Bianchi.

“La vocación del psicoanalista”, por Hugo Lerner.

“Lejos del ideal obsesivo”, por Susana Sternbach.



ISBN: 9871081316
Dimensiones: 14 x 20 cm
Páginas: 256
Valor: $ 44